Bodegas Arrayán vuelve a sorprender con una nueva elaboración que resalta la singularidad de la garnacha en la zona de Méntrida. Arrayán Garnacha Blanca y Gris 2022 es un vino elaborado con un 55% de garnacha gris y un 45% de garnacha blanca, dos variedades minoritarias en la región, provenientes de los suelos arenosos de la Finca La Verdosa (Toledo), situada en el noroeste de la provincia de Toledo, en el término municipal de Santa Cruz del Retamar. Una zona arbolada, con primacía de encinas centenarias y abundante romero, tomillo, jara y lavanda y en donde están plantadas, entre otras, ocho variedades autóctonas experimentales, como la garnacha gris y la garnacha blanca.
Bodegas Arrayán se distingue por ser la única bodega de la zona que elabora con garnacha gris, una variedad poco común, pero con un gran potencial enológico. La garnacha, en todas sus expresiones, se ha adaptado perfectamente a las condiciones climáticas de la región, demostrando su capacidad para soportar los efectos del cambio climático y aportando una gran acidez y frescura a los vinos.
Según Maite Sánchez, enóloga de Bodegas Arrayán, “hemos querido darle a una zona de garnachas, otro color. Aquí, en Méntrida, siempre ha existido la garnacha tinta, con la que elaboramos algunos de nuestros vinos, pero también hemos querido explorar otros caminos con las garnachas gris y blanca”.
La elaboración de Arrayán Garnacha Blanca y Gris 2022 se lleva a cabo mediante el pisado de racimos enteros en depósitos pequeños, seguido de una maceración en frío durante dos días con sus pieles. Posteriormente, el mosto es prensado y fermentado con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. Finalmente, el vino se somete a una crianza de ocho meses en barricas de 300 y 500 litros, lo que le confiere una gran estructura y complejidad.
En cuanto a su cata, destaca su color amarillo pajizo intenso, sus aromas de fruta blanca, notas florales y un sutil toque mineral. En boca presenta volumen y textura sedosa, con una acidez vibrante y un final prolongado. Este vino ecológico, con una producción limitada de 4000 botellas, representa una apuesta de Bodegas Arrayán por explorar el potencial de las diferentes garnachas en la región, más allá de la tradicional tinta, en suma, muestra los otros colores de la garnacha. Su PVP es de 22 euros.
Arrayán nació en 1999 como iniciativa personal de José María Entrecanales y María Marsans, con un evidente trasfondo de pasión vinícola. La llegada de la enóloga Maite Sánchez en 2009 marca una nueva etapa tanto en la elaboración de los vinos ya existentes como en el empeño de incorporar variedades autóctonas a su gama–albillo real, garnacha peluda, garnacha blanca, garnacha gris, mizancho…– procedentes de un entorno único, dando a luz vinos que han llegado al corazón de una nueva generación de consumidores. En Arrayán, la sintonía con estos nuevos amantes del vino es evidente, tanto en lo que respecta al trabajo de Maite Sánchez, como a la labor de María Marsans, que asumió la responsabilidad de dirigir la bodega en 2009 y que hoy comparte con sus hijos Alejandro y Mariana.