Anna Grau es una voz autorizadísima del periodismo patrio y particularmente el catalán, y por supuesto, una cancelada de libro. Por eso es una invitada de lujo en el programa 110 de Los Cancelados de este 22 de marzo de 2025.
Y es que se le ocurrió a la periodista la locura de ser españolista siendo catalana, ya saben lo que ocurre y especialmente cómo se puso la cosa desde aquel fatídico 2017.
Pero Anna Grau nunca se calló -solo faltaría- y menos lo hace ahora. Habla de todo. Por ejemplo, de feminismo y de los machirulos podemitas:
«Yo respeto la presunción de inocencia de todo el mundo, de estos señores también, como ellos no han respetado las del resto. Lo que define esta situación es lo que le dijo Errejón al juez, cuando le confesó que nadie habla así en la realidad, que esto es una empanada mental. Y que una cosa es defender a cualquiera de una agresión sexual indeseada y otra cosa es hacer un bodrio de ley que penaliza el flirteo y saca a violadores de la cárcel antes de que cumplan su pena».
Pero en esta ocasión concreta la periodista presenta ‘En la boca del dragón’, una novela de no ficción (Esfera de los libros) basada en su relación con el escritor y polifacético Fernando Sánchez-Dragó:
«Mi relación con él fue entre 2014 y 2017, no está escrita en caliente y no es un ajuste de cuentas con él. Tiene toques de humor y mi Dragó es escala humana, no es olímpico. A mí nunca me había pasado que una relación mía me pasara tanta factura como aquella, porque decían que si era muy de derechas, que si era pederasta (que no lo era), y me he encontrado mucho feminismo dándome lecciones y atacando en un ámbito personal… De algún modo sentí la necesidad de reivindicar esto, el ajuste de cuentas es con esta dictadura woke y contar lo que supone que una mujer como yo se enamore de Dragó, que me sacaba 31 años… Fernando y yo tuvimos alguna bronca sabrosa a raíz de asuntos políticos. Para mí es de los amores más importantes de mi vida y tenía ganas de contarlo. Era un hombre muy inteligente y sabio, y yo tengo debilidad por hombres así. Tuvimos mucha conexión. Él fue una persona muy tolerante, no juzgaba a nadie. Igual que era amigo de Abascal era amigo de Verstrynge».