EL HEMICICLO DE LA CARRERA DE SAN JERÓNIMO, UN CIRCO CARO PARA EL CONTRIBUYENTE

Francina Armengol (PSOE) dilapidó casi 10.000 euros por la astracanada antifranquista en el Congreso

Eduardo García Serrano: "Yo supongo que el cadáver, el esqueleto que tienen sobre la mesa con toda seguridad como les ha pasado con la apertura de fosas, será el de un sacerdote o el de una monja asesinada por ellos"

Francina Armengol y el show antifranquista en la Carrera de San Jerónimo.
Francina Armengol y el show antifranquista en la Carrera de San Jerónimo.

Casi 10.000 euros tirados a la basura.

O, siendo más puristas, arrojados a la fosa.

Ese fue el precio que costó la performance consentida por Francina Armengol (PSOE) en el Congreso de los Diputados.

A finales de diciembre de 2024 se vivió un episodio lamentable que reflejó el guerracivilismo recalcitrante que impulsa el Gobierno de Pedro Sánchez.

Con motivo del primer día institucional de homenaje a las víctimas de la Guerra civil y el franquismo, la presidenta de la Cámara Baja contrató a la compañía teatral Proyecto 43-2, que realizó una performance en la que incluyeron un fragmento de la obra teatral ‘Federico: no hay olvido, ni sueño: carne viva’, en la que hay cánticos en favor de la II República.

Los miembros de la compañía entonaron ‘En la plaza de mi pueblo’, una canción popular que se originó durante la Guerra civil española y que está relacionada con el bando republicano. Para completar el cuadro cartujano, realizaron un recreación con unos huesos para reflejar las fosas y los trabajos de exhumación de víctimas del conflicto armado.

El numerito de marras, que apenas fue superior a los 20 minutos, costó un total de 9.200 euros, es decir, cada minuto se facturó a más de 400 lereles que, por supuesto, corrieron por cuenta del contribuyente.

Como bien contaron Rebeca Crespo y Eduardo García Serrano en ‘El Pentagrama’ de Periodista Digital, pudiera haber sido el caso de que los restos escogidos para hacer la payasada hubiesen sido los de una monja asesinada por los propios republicanos:

Yo supongo que el cadáver, el esqueleto que tienen sobre la mesa con toda seguridad como les ha pasado con la apertura de fosas, será el de un sacerdote o el de una monja asesinada por ellos. En la Cataluña de Companys, él se ufanaba y presumía de que gracias a él no quedaba ni un cura ni una monja. Es más, rentabilizaron el asesinato de las monjas, con la sangre de las asesinadas hacían morcillas que luego vendían en los mercados.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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