El feminismo de Podemos y de Juan Carlos Monedero era más falso que una moneda de tres euros.
Las denuncias que siguen saliendo en torno a los acosos cometidos por el cofundador de la formación de Pablo Iglesias dejan sin argumentos a los portavoces del partido que tienen que hacer juegos malabares para intentar justificar lo injustificable.
Juan Soto Ivars, en el programa ‘Espejo Público‘ (Antena 3), terminó de desmontar cualquier atisbo feminista dentro de la fuerza morada:
Lo que ha pasado en Podemos, revela la inmensa hipocresía de los moralistas que nos han estado diciendo dónde estaba la línea roja, particularmente estos hombres, estos aliados feministas, que yo siempre lo digo, cuando veas a un aliado feminista corre, porque esa sobreactuación que han hecho estos señores contrasta tanto con el comportamiento que se denuncia de ellos que lo que revela es un ambiente de extrema hipocresía y ese ambiente de extrema hipocresía también se ve en la reacción de los partidos cuando estas denuncias empiezan a correr por los cauces internos y se produce esa magia de yo sí te creo pero vuelva usted mañana.
O sea, por una parte tienes que denunciar, tienes que hacerlo público, te están diciendo esto, cualquier molestia es gravísima y por otra parte, no, no, mándenos un mail al comité de garantías.
Susanna Griso recordó que la denunciante principal, Lola Sánchez, estaba siendo sometido a un auténtico acoso por parte de la izquierda:
Se está quejando Lola que la reacción de la izquierda está siendo tremenda, la propia denunciante está diciendo que hay ahora mismo una campaña contra ella salvaje.
A lo que Soto Ivars respondió con contundencia y aportando un dato más que revelador;
¿Sabes por qué? Porque siempre fue mentira, siempre fue mentira, todo este discurso fue pura propaganda. Mira, en el primer programa de Podemos, que sale cuando van a las europeas, la palabra feminismo, ¿sabes cuántas veces aparece? Cero. ¿Y sabes cuántas veces aparece después del caso de La Manada? 25.000. O sea, ellos vieron en un momento dado que la veta para movilizar a las masas era este feminismo que venía del me too, de todo esto. Y entonces es cuando empezaron a hacer toda esta sobreactuación.