EL REPASO

Alfonso Rojo: “A Sánchez, Patxi y los censores ya les pueden ir dando por donde amargan los pepinos”

Les enrabia a ellos y frustra a sus sirvientes de la ‘Brunete Pedrete’ periodística, que para seguir recibiendo el pienso de La Moncloa están obligados a hacer como que toda esa corrupción no existe

Lo peor sería la indiferencia.

Que te esfuerces o pelees sin descanso y estos mangantes ni se dieran por aludidos.

Pero no es así. A Sánchez, al analfabeto Patxi López, a los ministros de las mascarillas y a la patulea socialcomunista preocupa, incordia y hasta encrespa que revelemos sus miserias, sus latrocinios, sus vicios, sus apaños, sus enredos con las putas, las saunas y la cocaína.

Les enrabia a ellos y frustra a sus sirvientes de la ‘Brunete Pedrete’ periodística, que para seguir recibiendo el pienso de La Moncloa están obligados a hacer como que toda esa corrupción no existe.

Esa es la razón por la que alistan la ‘Ley Mordaza’, amenazan a las empresas del Ibex para que nos retiren la publicidad y urden triquiñuelas para echar del Congreso y matar profesionalmente a reporteros como Bertrand Ndongo.

Se sulfuran porque creyeron que tenían todo controlado. Como dominan RTVE, El País, LaSexta, Cadena SER y lo gordo de las cadenas de televisión y saben que ABC, El Mundo, La Razón y otros de esa entelequia que eufemísticamente se denomina ‘medios de derechas’ no acostumbran mear fuera del tiesto, se las prometían muy felices.

Y de repente han visto que no moderan el relato. Que ni siquiera, utilizando como chantaje los cientos de millones de la publicidad institucional, impiden que afloren los apaños de Begoñacatedrática’, las ‘pilinguis’ de Ábalos, los enchufes del ‘hermanísimo’ o los inmundos trapicheos del amo del PSOE con el prófugo Puigdemont y el etarra Otegi.

Por eso claman contra las redes sociales, planifican multas millonarias para los youtubers, crean engendros sancionadores y maniobran histéricos en las instituciones.

Creo que ya les conté que tras la festiva protesta en Ferraz, durante la Nochevieja de 2024, en la que unos chavales apalearon una piñata con la cara del marido de Begoña, estuvo varias semanas Patxi López presionando a la Asociación de la Prensa para nos sancionará por haber cubierto el guateque.

En la APM, que nunca nos ha amparado en nada, ni siquiera cuando nuestros reporteros han sido agredidos físicamente en la calle,  me confesó María Rey, la presidenta, que la presión había sido inclemente.

Han seguido por la misma senda y ahora, después de haber logrado que la panda de pichaflojas de la sumisa Asociación de Periodistas Parlamentarios se manifestase contra Bertrand y los pocos que se atreven a preguntar a los políticos en lugar de darles masajes, quieren prohibirnos la entrada en las ruedas de prensa del Congreso.

No se en que terminará esto, pero conviene subrayar que la sala de prensa, donde el socialista Patxi, la etarra Aizpurúa y compinches ponen cara de pasmo y permanecen silentes cuando alguno de los nuestros pregunta, forma parte de un edificio público.

Y como periodistas, portadores del derecho que tienen los españoles a estar informados, vamos a entrar.

A los censores ya les pueden ir dando por donde amargan los pepinos, porque no vamos a dar un paso atrás, ni para tomar impulso.

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