Guerra del 36

1 de abril de 1939, día de la victoria

Cuando España venció al comunismo, al socialismo, al terrorismo y al separatismo y recuperó el camino de la decencia

La victoria en la guerra 1936-39 y la firma de Franco.
La victoria en la guerra 1936-39 y la firma de Franco. PD

El 1 de abril de 1939 marcó el fin de la Guerra Civil Española con la victoria del Bando Nacional sobre la Segunda República y sus aliados comunistas, socialistas, anarquistas y separatistas.

Este acontecimiento no solo significó la restauración del orden y la unidad nacional, sino que también sentó las bases para una España que, en décadas posteriores, experimentaría una estabilidad política, un crecimiento económico sin precedentes y una profunda transformación social.

La Guerra Civil: Un Conflicto entre Civilización y Barbarie

Desde 1931, la Segunda República estuvo marcada por un desorden social sin precedentes. Las reformas radicales, la persecución religiosa y la violencia callejera desangraron al país. Los sectores revolucionarios, inspirados por la Unión Soviética y la Internacional Comunista, pretendieron convertir España en un satélite del totalitarismo rojo, eliminando la religión, la propiedad privada y las instituciones tradicionales.

El golpe de Estado de julio de 1936, al que le siguió una guerra encarnizada, fue la respuesta de los sectores patrióticos, del Ejército, la Iglesia y la sociedad civil al desorden y la destrucción promovidos por el Frente Popular. La victoria de 1939 supuso el triunfo del orden sobre el caos, de la unidad nacional sobre el separatismo y de la tradición sobre la subversión marxista.

La Reconstrucción Nacional y el Milagro Económico

Con la victoria de Francisco Franco, España inició un periodo de reconstrucción basado en la estabilidad política y en una economía orientada al desarrollo industrial y la creación de una próspera clase media. El Estado franquista impulsó una serie de reformas económicas que, a partir de la década de 1950, dieron lugar al «Milagro Económico Español». En menos de dos décadas, España pasó de ser un país devastado por la guerra a convertirse en la novena potencia económica mundial.

El franquismo garantizó la protección de los trabajadores mediante la creación de Magistraturas de Trabajo, la construcción masiva de viviendas sociales y el desarrollo de infraestructuras clave como carreteras, pantanos y electrificación rural. Además, la política de fomento de la natalidad y el apoyo a la familia permitieron un crecimiento demográfico sostenido que contrasta con la crisis actual de natalidad.

La Deriva del Régimen del 78: Despilfarro, Corrupción y Degradación Social

Desde la Transición, España ha sufrido una progresiva descomposición de sus instituciones y valores. El crecimiento descontrolado del gasto público, el clientelismo político y la expansión del Estado del bienestar han generado una deuda pública insostenible. La seguridad ciudadana se ha deteriorado, el empleo precario y el paro juvenil alcanzan cifras alarmantes, mientras la educación ha sido devastada por reformas ideológicas que han deteriorado el nivel académico.

La imposición de leyes de «memoria histórica» y «memoria democrática» buscan reescribir la historia y criminalizar a quienes defienden la verdad sobre el franquismo. Se han eliminado las libertades en nombre de la corrección política y se ha permitido el crecimiento de separatismos que amenazan la unidad nacional.

Conclusión

El 1 de abril de 1939 no solo marcó el fin de una guerra, sino el inicio de una España fuerte, unida y próspera. Frente a la decadencia actual, la historia del franquismo representa un ejemplo de disciplina, orden y progreso. Quienes buscan demonizar esta etapa lo hacen desde la ignorancia o el resentimiento. Es nuestro deber recordar la verdad histórica y reivindicar la memoria de quienes lucharon por la grandeza de España.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído